En el presente blog
encontraras CONSULTAS, INVESTIGACIONES, TALLERES y PROYECTOS, relacionadas
con las cátedras impartidas en el Cuarto Semestre de la Carrera de
Contabilidad y Auditoria de la UNACH.
La utilización de este blog
y las diferentes herramientas aplicadas en el mismo es gracias al conocimiento
adquirido en la cátedra de INFORMÁTICA.
Es común que en un mundo
como el actual, caracterizado por rapidez, competencia, cambio e incertidumbre,
muchos se centren en trabajar y producir dinero para satisfacer sus
necesidades. Olvidan, desdeñan o pospongan la preparación intelectual, sin
percatarse de algo: Estamos en el mundo de la información, del dato, de
conocimiento. Siga leyendo.
Uno de los aspectos más
importantes en la vida de una persona es su educación. Me refiero a educación
en dos sentidos: uno, relativo a la formación ética y moral, la preparación
para la vida social adaptada, que permite comprender los fundamentos de vida de
cada comunidad, en cada tiempo.
Por otra parte, educación
tiene que ver con preparación intelectual, estudio consciente u obtención de un
conocimiento adecuado y útil a las necesidades individuales y sociales. Es a
esta segunda acepción, relativa al estudio, a la que deseo referirme más
detalladamente.
Ciertamente, considero que
la preparación intelectual es una pieza de alto valor en el proceso evolutivo
de las personas. De hecho, existe una teoría conocida como la “teoría del
capital humano”, atribuida por algunos a Theodore Schultz y por oros a Gary Becker.
Según esta teoría, existe una enorme masa de dinero que no se cuantifica, y que
se relaciona con la inversión que las personas hacen en ellas mismas.
Y uno de los aspectos más
notables de esa inversión es la que se realiza en estudios y preparación general.
Según Becker, quien obtuvo
el Premio Nobel de Economía e 1992 por sus aportes en este tema, las personas
que estudian alcanzan un nivel más alto de bienestar y logran ingresos más
altos que quienes. En pocas palabras el investigador afirma que “hay personas
gente más que otros, simplemente porque invierten más en ellos mismos”.
Sin embargo, debemos aclarar que no todos tienen la misma capacidad intelectual
ni la misma disposición ni tampoco la misma oportunidad. También conviene
agregar que muchas personas sin preparación intelectual o con pocos estudios
formales, son personas maravillosas, talentosas de innegable aporte social, a
quienes se les debe reconocer su valía en toda circunstancia. En este contexto,
asumo como válida la frase de Menelao: “No todo es para todos en todo momento”.
Con el paso de los años, el
estudio fue cobrando un papel más protagónico. El estudiar no solo es
importante para uno mismo, en el sentido de ser una persona más sabia, culta o
con diversos conocimientos, sino también para poder acceder a un trabajo.
Y es así como
el aprender, estudiar, profesionalizarse o especializarse en algún tema o
actividad en particular, se fue convirtiendo en una necesidad básica para
mayores oportunidades.
Pero esto no siempre fue
así. Hace unos cuantos años atrás, para poder conseguir un empleo no era una
condición absoluta el contar con estudios o estar bien preparados; idiomas, cursos de
computación, etc. Aunque hago una salvación, no estoy hablando de trabajos
jerárquicos, sino de un empleo común.
¿Y ahora? Reflexionemos
juntos ¿se puede acceder a un empleo común sin estudios? ¿Qué piensan?
Por mi parte, considero que
no es posible. Los tiempos que corren nos demuestran una situación de
competencia máxima, donde solo se emplea a las personas con mayores
capacidades, conocimientos y preparación. Incluso, hasta en aquellos empleos
que ni requieren determinados estudios.
Aún hoy, escribiendo este
post, recuerdo cuando mi abuelo, quien no tenia terminada la primaria, me contó
que luego de años y años de estar trabajando para una importante y reconocida
empresa multinacional, donde llegó a ocupar puestos jerárquicos, le “llegó el
momento de irse”
En la empresa donde
trabajaba se habían hecho algunos cambios en la dirección y se comenzó a
solicitar que todo el personal que ocupa un cargo con determinada
responsabilidad, debía tener estudios mayores que avalen una profesión. Y así
fue como, por decirlo de una manera sencilla, mi abuelo quedó excluido de una
nueva sociedad, donde el estudio y la competencia por los empleos fueron
ganando cada vez un mayor lugar.
Sin perjuicio de
adentrarnos en quien podría saber manejar mejor la situación en ese caso, y en
los tantos que existieron, la realidad dejó demostrado que el estudio es
esencial para acceder a un puesto de trabajo.
Han quedado atrás los años
donde las personas con estudios básicos podían ser parte del ámbito laboral con
posibilidades de progresos y salarios dignos. Hoy, la mayoría de las
personas que no cuentan con estudios se ven obligadas a aceptar “lo que haya”;
son la mano de obra barata, explotadas por su situación.
Aun así, hoy en día y sin
sonar muy pesimista, ni el estudio es garantía de poder conseguir empleo, pero
si les aseguro que estudiar y prepararse cada vez más, les abre muchas más
oportunidades.
Por ello, afirmo que el
estudio es esencial, no solo por el saber propio de una persona, sino también
por las oportunidades de empleo que se le podrán llegar a presentar en esta
sociedad tan competitiva.



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