viernes, 12 de mayo de 2017

PRESENTACIÓN DEL BLOG


En el presente blog encontraras CONSULTAS, INVESTIGACIONES, TALLERES y PROYECTOS, relacionadas con las cátedras impartidas en el Cuarto Semestre de la Carrera de Contabilidad y Auditoria de la UNACH. 


La utilización de este blog y las diferentes herramientas aplicadas en el mismo es gracias al conocimiento adquirido en la cátedra de INFORMÁTICA. 



Es común que en un mundo como el actual, caracterizado por rapidez, competencia, cambio e incertidumbre, muchos se centren en trabajar y producir dinero para satisfacer sus necesidades. Olvidan, desdeñan o pospongan la preparación intelectual, sin percatarse de algo: Estamos en el mundo de la información, del dato, de conocimiento. Siga leyendo.

 Uno de los aspectos más importantes en la vida de una persona es su educación. Me refiero a educación en dos sentidos: uno, relativo a la formación ética y moral, la preparación para la vida social adaptada, que permite comprender los fundamentos de vida de cada comunidad, en cada tiempo.


Por otra parte, educación tiene que ver con preparación intelectual, estudio consciente u obtención de un conocimiento adecuado y útil a las necesidades individuales y sociales. Es a esta segunda acepción, relativa al estudio, a la que deseo referirme más detalladamente.



Ciertamente, considero que la preparación intelectual es una pieza de alto valor en el proceso evolutivo de las personas. De hecho, existe una teoría conocida como la “teoría del capital humano”, atribuida por algunos a Theodore Schultz y por oros a Gary Becker. Según esta teoría, existe una enorme masa de dinero que no se cuantifica, y que se relaciona con la inversión que las personas hacen en ellas mismas.

Y uno de los aspectos más notables de esa inversión es la que se realiza en estudios y preparación general.



Según Becker, quien obtuvo el Premio Nobel de Economía e 1992 por sus aportes en este tema, las personas que estudian alcanzan un nivel más alto de bienestar y logran ingresos más altos que quienes. En pocas palabras el investigador afirma que “hay personas gente más que otros, simplemente porque invierten más en ellos mismos”.



Sin embargo, debemos aclarar que no todos tienen la misma capacidad intelectual ni la misma disposición ni tampoco la misma oportunidad. También conviene agregar que muchas personas sin preparación intelectual o con pocos estudios formales, son personas maravillosas, talentosas de innegable aporte social, a quienes se les debe reconocer su valía en toda circunstancia. En este contexto, asumo como válida la frase de Menelao: “No todo es para todos en todo momento”.


Con el paso de los años, el estudio fue cobrando un papel más protagónico. El estudiar no solo es importante para uno mismo, en el sentido de ser una persona más sabia, culta o con diversos conocimientos, sino también para poder acceder a un trabajo.
Y es así como el aprender, estudiar, profesionalizarse o especializarse en algún tema o actividad en particular, se fue convirtiendo en una necesidad básica para mayores oportunidades.

Pero esto no siempre fue así. Hace unos cuantos años atrás, para poder conseguir un empleo no era una condición absoluta el contar con estudios o estar bien preparados; idiomas, cursos de computación, etc. Aunque hago una salvación, no estoy hablando de trabajos jerárquicos, sino de un empleo común.




¿Y ahora? Reflexionemos juntos ¿se puede acceder a un empleo común sin estudios? ¿Qué piensan?

Por mi parte, considero que no es posible. Los tiempos que corren nos demuestran una situación de competencia máxima, donde solo se emplea a las personas con mayores capacidades, conocimientos y preparación. Incluso, hasta en aquellos empleos que ni requieren determinados estudios.


Aún hoy, escribiendo este post, recuerdo cuando mi abuelo, quien no tenia terminada la primaria, me contó que luego de años y años de estar trabajando para una importante y reconocida empresa multinacional, donde llegó a ocupar puestos jerárquicos, le “llegó el momento de irse”


En la empresa donde trabajaba se habían hecho algunos cambios en la dirección y se comenzó a solicitar que todo el personal que ocupa un cargo con determinada responsabilidad, debía tener estudios mayores que avalen una profesión. Y así fue como, por decirlo de una manera sencilla, mi abuelo quedó excluido de una nueva sociedad, donde el estudio y la competencia por los empleos fueron ganando cada vez un mayor lugar.
Sin perjuicio de adentrarnos en quien podría saber manejar mejor la situación en ese caso, y en los tantos que existieron, la realidad dejó demostrado que el estudio es esencial para acceder a un puesto de trabajo.


Han quedado atrás los años donde las personas con estudios básicos podían ser parte del ámbito laboral con posibilidades de progresos y salarios dignos. Hoy, la mayoría de las personas que no cuentan con estudios se ven obligadas a aceptar “lo que haya”; son la mano de obra barata, explotadas por su situación.


Aun así, hoy en día y sin sonar muy pesimista, ni el estudio es garantía de poder conseguir empleo, pero si les aseguro que estudiar y prepararse cada vez más, les abre muchas más oportunidades.



Por ello, afirmo que el estudio es esencial, no solo por el saber propio de una persona, sino también por las oportunidades de empleo que se le podrán llegar a presentar en esta sociedad tan competitiva.

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